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La salud y las mentiras del presidente Santos.

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Por: Alejandro

En mayo del 2.014 el flamante mandatario nacional interrumpió  la programación de todos los canales colombianos de televisión, para entregar la gran noticia de que el paseo de la muerte en los hospitales del país se acababa.  Lo hizo al dar a conocer los supuestos alcances de la Ley Estatutaria de la Salud que, definitivamente, según dijo, suministraba las herramientas para obligar a hospitales y clínicas a atender, sin discriminación, a todos los pacientes.

 

Opinión.

Por: José María La Torre.

Frente a sus pantallas del televisor los nacionales estallaron en regocijo por el gran anuncio del Jefe de Estado que, por fin, había intervenido a favor de los dolientes, porque así son, y sus familias, quienes ya no tendrían que acudir a las tutelas, rogativas y humillaciones antes los centros de atención para que atendieran a sus hijos, hermanos, padres o lo que sean a fin de que recibieran la atención por la cual estaban pagando.

Los días, semanas y meses  pasaron para comprobar  que lo dicho por el presidente Juan Manuel Santos era mentira; siguieron conociéndose casos de niños enfermos de cáncer en Medellín, Pereira y otras ciudades quienes no recibían atención como lo había anunciado el ejecutivo nacional. Seguían muriendo pacientes a la espera de atención médica.

A la luz de los hechos, en realidad,  la atención médica solo funciona para unos pocos, muy pocos, poquísimos privilegiados conectados con el gobierno nacional.

No sabemos si fue  sin querer queriendo, o de  si se trata de un montaje, pero a través de las reses sociales  viene circulando lo que parece ser una “pantallazo” de una publicación de El Tiempo -en la ilustración-, en la cual se muestra el contraste del privilegio en la atención médica de los colombianos.

Al lado izquierdo se registra  el lamentable episodio de doña Rubiela Chivará quién cayó vencida por la enfermedad en plena Autopista del Norte de Bogotá a la espera de que le ordenaran un tratamiento o intervención quirúrgica; a pesar de los reclamos no recibió la atención que su situación requería.

 En contraste, a la derecha, el medio –El Tiempo- registra con satisfacción que el vicepresidente, Germán Vargas Lleras, para regocijo del pueblo, salió airoso de una compleja dolencia que requería la asistencia de lo  más granado de la ciencia médica colombiana.

Consecuencia de lo ocurrido la familia  de Rubiela Chivará anuncia demandas contra el Estado. Estima este humilde “opinador” que la querella no debe ser instaurada contra las EPS sino contra el presidente Santos y su ministro Alejandro Gaviria, primero por incapaces y, segundo, por mentirosos.

Debe entender el señor Santos que la paz no es únicamente hacerle toda clase de  concesiones a los criminales de las Farc,  sino que la paz  es también la salud, trabajo, equidad  y el bienestar para  los nacionales.

En algunos círculos se rumora que el señor Santos solo quiere alcanzar el Nobel de la Paz, para lo cual, según vemos, está sacrificando a los colombianos.

Su ministro de Salud Alejandro Gaviria es, sin lugar a dudas, el funcionario más incompetente; no ha sido capaz de solucionar o entregar salidas a la compleja situación que domina la corrupción del país.

Lo graves es que  los grandes medios de comunicación no se atreven a tocarlo; debe entenderse que tanto el presidente Santos como sus ministros, son empleados de todos los colombianos, es decir los accionistas que pagamos impuestos.

Vamos mal y, conclusión, el presidente Santos es un mentiroso irremediable.

*Encuentre y reciba más información de Cundinamarca uniéndose al grupo de facebook: https://www.facebook.com/groups/323051767900184/

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