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La tutela llega a sus 25 años.

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Por: Alejandro

Hubo, con la entrada en vigencia de la Carta Política el 4 de julio de 1991, una excelente noticia para los colombianos, de la cual no se percibía sus alcances hasta que se puso en marcha el mecanismo de protección de los derechos fundamentales que fue tomando entre la población una fuerza incontenible, dada la prontitud con la que se resolvían las situaciones más cercanas y necesarias para los ciudadanos.

 

Opinión.

Por: Armando Ramírez Olarte

La Asamblea Nacional Constituyente supo entender muchos de los problemas que aquejaban a los colombianos con los que finalizó la década de los años 80, e introdujo en el nuevo Estatuto Superior, muchas reformas importantes y necesarias dentro de las expectativas creadas entre los connacionales.

Dentro de ellas, la tutela es considerada la reina de la Constitución Política colombiana, lo más preciado por los asociados porque los ha acercado a la protección de los derechos fundamentales, para defender la vida misma como la expresión más valiosa y próxima de la realización de la justicia y los valores que conforman el Estado Social de Derecho.

Pero este mecanismo muy popular de defensa y amparo ha estado en peligro, puesto que no ha sido ajeno a la intención en varias oportunidades, de ser objeto de reforma y hasta de cambio de su potencial poder que tiene para obligar a los renuentes a hacer lo que por cuenta propia podrían realizar sin más dilaciones que las propias de sus procesos internos, tanto en la administración pública como en otros casos asociados a particulares.

Infortunadamente, podemos afirmar sin dubitación, que aunque ha pasado un cuarto de siglo no se ha comprendido el alcance, lo que representa el Estado Social de Derecho en el devenir social, cultural, económico, administrativo y político en que está inmerso nuestro país; puesto que ni aún los mismos jueces constitucionales, en su gran mayoría, comprenden el significado de este término y ello se evidencia en el contenido de sus decisiones judiciales de cara a la protección de derechos fundamentales y la materialización de estos.

Empero, es importante destacar que avanzamos diariamente en el acercamiento del Estado a las necesidades de sus asociados, que es como debe ser y no a la inversa, y que los mecanismos de participación ciudadana y política cada vez más son utilizados por los colombianos como formas de defensa de sus derechos fundamentales, porque es indiscutible que con la nueva constitución existe una nueva forma para el logro y eficacia de los mismos, que no es otra que la inteligencia a que conlleva la aplicación del contenido de la Carta de 1991.

Con todo, la tutela sigue vigente, es el mecanismo más utilizado por quienes esperan, primero, que las reformas no la hagan desaparecer y, segundo, que a través de ella, se siga imponiendo la celeridad en la aplicación de la Justicia y la defensa de los derechos fundamentales.  

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