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Las mentiras de equidad de género en el trabajo.

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Por: Alejandro

Leyes de cuotas o inclusión de @ para que todas las palabras terminen en género indefinido. Creación de secretarías de la mujer o hasta buses exclusivos para ellas. Muchas acciones se han intentado pero seguimos en lo mismo. La equidad de género en lo laboral sigue siendo hoy día una ilusión color rosa. 

 

Opinión:

Por Manuel Mateus López.

Este escrito nace de una observación que hice el día de hoy en una prestigiosa joyería ubicada en un centro comercial del occidente de Bogotá. Cinco vendedoras de joyas y el vigilante en una cabina  obviamente del género masculino. Es un caso que parecería coincidencial pero me permito citar varios ejemplos. 

Quien no ha visto un clasificado que diga se necesita conductor, vigilantes con libreta militar, o hombre para domiciliario_ En el mismo lugar que dicen se necesita secretaria, asesora comercial o empleada doméstica. Y no es porque según el género unos sean mejores que los otros, es porque la acentuación de los roles de género han creado unos imaginarios que se refuerzan generación tras generación y que encajan a mujeres y hombres en áreas de las que parecen están condenados a trabajar hasta pensionarse o morir. 

Hace unos días en aquel mismo lugar por el altavoz llamaban al propietario o conductor de un vehículo para que lo cambiara de posición en el parqueadero. Insistentemente el vigilante hacía alusión a que debía ser un hombre, pues jamás oí que dijera conductor o conductora. Si de machismo se habla Floridablanca en Santander tiene un hito en su máxima expresión. Un sitio llamado Papi, Pare quiero piña. Si no diganme quien iba manejando cuando se creó esa historia, el papá o la mamá. 

Supuestamente las mujeres son muy organizadas y los hombres muy fuertes y rudos. Afirman también que ellas son muy comerciales y ellos quizás menos sentimentalistas. Por qué entonces cuando contratan a un profesor de educación media casi nunca les importa si es hombre o mujer. Por qué para ciertos empleos se tienen que enmarcar a las personas por simples roles. 

No es gratis que las canciones refuercen esos mitos. Siempre es un hombre el que seduce en su coche o el que la recoge. Siempre es ella la que recibe invitaciones o a la que se le dan regalos. Reforzado por el cine donde es el piloto el que se enamora de la azafata, el policía de una atrevida fugitiva, o donde el 90 por ciento de gerentes son hombres asistidos por una secretaría. O Quien me contradice si ese mismo 90 %  son recepcionistas mujeres o ascensoristas hombres.

Mujeres conductoras o vigilantes, policías, lustrabotas o carniceras son vistas de manera extraña. La misma mirada inquisidora de cuando un hombre dice vengo por el puesto de asistente de gerencia o para relaciones públicas. La sociedad que tanto proclama equidad de género no ha querido romper los paradigmas mentales. 

Por ultimo habrá que hacer un llamado a los sicólogos de selección al crear las convocatorias y que dejen de pensar en el típico aviso. Se necesitan señoritas bien presentadas para ventas y jóvenes con libreta militar para seguridad. 

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