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Lecciones aprendidas del Bronx.

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Por: Alejandro

El Alcalde Peñalosa y la oportuna intervención de su equipo en el Bronx, con la destacada labor de María Consuelo Araujo, demuestra que se necesitaba tan solo voluntad para hacer lo que no hicieron sus antecesores.

 

Opinión.

Por: Martha Lucía Ramírez.

Frente a la intervención en el “Bronx” realizada por la Alcaldía de Bogotá, debemos señalar que dicho fenómeno de ilegalidad alcanzó magnitudes inimaginables, gracias a la inacción total por parte de las anteriores administraciones en Bogotá, pero también a la inacción total de las autoridades nacionales. Debemos insistir en la presencia de la autoridad y el Estado en todo el territorio para evitar que se vayan concentrando y consolidando otras ollas de vicio, microtráfico, prostitución, trata de personas, homicidios y desaparición de personas, tanto en Bogotá como en cualquier lugar de Colombia.

Lo que se ha conocido del Bronx no solo sirve de experiencia para lanzar una alerta frente al modus operandi de estas organizaciones, sino para que la ciudadanía esté alerta y dé aviso oportuno a las autoridades de tal manera que la reacción inmediata del Estado, evite el horror que el país ha conocido gracias a la oportuna gestión del alcalde Peñalosa y de Daniel Mejía Secretario de Seguridad de Bogotá.  El país no puede tener ninguna tolerancia con esos lugares donde confluyen la ilegalidad y la criminalidad y el horror.

Combatir la criminalidad exigen un trabajo mancomunado y una acción efectiva de la Policía, la justicia, y el CTI  de la Fiscalía, entre otras entidades, para identificar, capturar y desarticular todos los eslabones de estas estructuras criminales, desde los jíbaros hasta los cabecillas y judicializarlos con prontitud.

No obstante, es urgente desarrollar de manera continua un plan que atienda la problemática social de los habitantes de la calle doblemente víctimas de esta situación inaceptable, prácticamente en las ventanas del Palacio Presidencial, por lo cual otras entidades como la Defensoría del Pueblo y el ICBF deben hacer parte de la coordinación intersectorial que prevenga la repetición de esta problemática en cualquier lugar de Colombia.

A los habitantes de calle y a los niños inducidos a ese sórdido mundo de drogas y prostitución, se les debe dar abrigo físico, emocional, psicológico y entender que el problema de salud pública al que nos vemos abocados, incluye un problema de salud mental de urgente diagnóstico y atención.

El Alcalde Peñalosa y la oportuna intervención de su equipo en el Bronx, con la destacada labor de María Consuelo Araujo, demuestra que se necesitaba tan solo voluntad para hacer lo que no hicieron sus antecesores.

Lo alentamos para que continúe ejecutando su política de seguridad, de la mano de medidas sociales de educación, prevención, inteligencia y cooperación ciudadana a la Policía Nacional que sin duda merece también un aplauso por este operativo.

Marta Lucía Ramírez.

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