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Policías: ¡dejen trabajar!

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Por: Editor

La precariedad laboral. Gracias al mototaxismo, los vendedores ambulantes y el rebusque, la tasa de desempleo no es más alta. Preocupante los resultados del desempleo en Colombia cuya tasa ya superó los dos dígitos: enero, 12.8%; febrero, 11.7% y marzo, 10.8.

 

Opinión

Por: Jorge Vergara Carbó

Grupo GES

Aparte de las altas tasas que caracterizan la economía nacional (las más altas de Latinoamérica), cargamos con el sambenito de tener la segunda peor distribución del ingreso en Latinoamérica y la cuarta peor del mundo: un Gini de 0.517.

Como si fuera poco, tenemos una informalidad laboral que supera el 56%; un nivel de pobreza monetaria del 27%, y una pobreza extrema del 7.2% de la población… Con una característica contraria a los postulados para el desarrollo de un país: las regiones más pobres son la Caribe, con el 33.5% y la Pacífica, con el 33% (excluyendo Valle del Cauca). Justamente, las dos regiones costeras que nos conectan con el mundo, por lo que deberían ser las más desarrolladas.

Ante este panorama, y lo acontecido en la discusión del Plan de Desarrollo 2018-2022, donde se incluyeron artículos de diversos tipos que se contradicen con las políticas planteadas en el documento y que, por supuesto, contribuyen a incrementar el déficit fiscal que tenemos.

Un camino errático

El Gobierno Duque, con su ministro Carrasquilla, en la “Ley de Financiamiento” (reforma Tributaria disfrazada de fines del año pasado), propuso bajar el impuesto sobre la renta a las empresas, con la finalidad de generar empleo y acabar con la informalidad laboral.

Los resultados en estos primeros meses del año, son desalentadores: el desempleo se ha incrementado poniéndose por encima de dos dígitos. Igual sucedió con los parafiscales a la nómina de las empresas: se bajó en gobiernos anteriores asumiendo el Estado el costo, y la informalidad no disminuyó, sino que se incrementó a niveles del 56%.

Estas son las mentiras de nuestros gobernantes para favorecer a quienes les financian sus campañas políticas.

Es un camino errático que se sigue obstinadamente, no por ignorancia, sino porque el modelo económico neoliberal impuesto a Colombia en el Gobierno Gaviria (1990 – 1994), se basa en privilegiar los negocios de capital y al sector financiero, por encima del interés general y el sector social.

En el gobierno Uribe Vélez, se hizo una propuesta parecida sin lograr resultados satisfactorios: se modificó la ley laboral dizque para generar empleo, y la tasa osciló por encima de los dos dígitos a lo largo de su gobierno (2002 – 2010), con excepción del 2007, que fue de 9.9%, y eso, a pesar de que la economía tuvo un crecimiento aceptable.

Por supuesto que los colombianos, en dos años, vamos a sentir el golpe de la baja de los impuestos a los ricos. Se le olvida al presidente Duque y su ministro de Hacienda que los empresarios solo invierten cuando la demanda interna o externa se pone por encima de su capacidad de producción instalada.

Sin esa condición sine qua non los beneficios tributarios y demás incentivos dizque a la generación de empleo terminan incrementando sus utilidades y buscando paraísos fiscales, para evadir impuestos.

Barranquilla, como ejemplo.

Hace 3 años largos que publicamos el documento “Incidencia del mototaxismo en el empleo en Barranquilla y Soledad, encontrando que en su área metropolitana (AM) había unos 30.000 mototaxistas. En la actualidad, es posible que se hayan incrementado a unos 35.000, dado que en la AM se da una informalidad del orden del 54.3% y el transporte público formal sigue siendo un caos y no llega a lugares apartados.

Tomando como referencia los indicadores de mercado laboral por ciudad del DANE, a febrero tenemos que el empleo en Barranquilla y su área metropolitana es el siguiente:

PEA (Población económicamente activa): 992.000

PET (Población en edad para trabajar): 1’536.000

TGP (Tasa global de participación): 64.6%

O (Ocupados): 914.000

C (Desocupados): 78.000

I (Inactivos): 544.000: en el hogar, 227.952 (40.8%); estudiando, 208.352 (38.3%); Otros, 113.696 (20.9%).

Subempleo: 310.000 (objetivo-subjetivo).

Suponiendo que el mototaxismo se acaba en Barranquilla y su AM, es decir, los 35.000 operarios quedan desocupados, la tasa de desempleo del 7.9%, en febrero, pasaría a ser de 11.4%.

Esto significa que la administración actual, como las anteriores, no deben sacar pecho ni vanagloriarse con la tasa de desempleo que entrega el DANE, porque no es real. Es baja gracias a la informalidad del trabajo en oficios como el mototaxismo, los vendedores ambulantes y el llamado rebusque.

Barranquilla y su AM, tienen una informalidad del 54.3%; registran un índice de pobreza multimodal del 21.1%; una extrema pobreza del 2.2% y un índice Gini de 0,443, que indica una mala distribución de la riqueza en la ciudad.

El empleo generado en Barranquilla y su AM, por rama de actividad económica es:

Industria manufacturera, 14.2%.

Servicios sociales, comunales y personales 22.7%.

Comercio, restaurante y hoteles 33.1%.

Transporte, almacenamiento y comunicaciones 10.9%.

Construcción 7.7%;

Inmobiliarias, alquileres y empresariales 8.2%.

Otras ramas 3.3%.

Como se puede apreciar, cada día Barranquilla y su AM, pierde importancia en la generación de empleo. La calidad del mismo deja mucho que desear. Las 914.000 personas que están ocupadas, el 54.3%, viven del rebusque, o sea, un total de 496.302 personas.

A lo anterior hay que agregarle que alrededor de 18.000 personas, trabajan con las entidades territoriales a través de OPS (Órdenes de Prestación de Servicios), lo que significa que no a todos se las otorgan por 12 meses, sino por 10 o menos, sin tener derecho a vacaciones, seguridad social y prima de servicio.

Es la modalidad que impera en el país, para someter a esos trabajadores a todo tipo de presión, para conseguir favores de todo tipo, incluyendo el acoso laboral y sexual. Hay, incluso, hombres y mujeres que llevan más de ocho años laborando en esas condiciones. Lo triste es que el sector privado también anda en las mismas…

Consecuencias del desempleo

El profesor Amartya Sen (Nobel de Economía), en su libro, Desigualdades y Desempleo en la Europa Contemporánea (1997), señala que, estar desempleado significa perder la producción para convertirse en una carga para el erario público.

En Colombia eso no se da porque no se paga el subsidio de desempleo como funciona en los países desarrollados. En cambio, significa perder la libertad y sentirse excluido de la sociedad; origina daños psicológicos, conlleva al quebranto de la vida familiar (muchos hogares se desintegran por la carencia de empleo); se pierden valores éticos, morales y de responsabilidad social; va ligado a la inseguridad, genera violencia, incita al delito y a la prostitución de todo género.

Todo esto, incluso, puede llevar al suicidio, tal como lo estamos viendo en Barranquilla, con un aumento significativo de suicidios en estos últimos meses.

Pero a pesar de que nuestra clase dirigente sabe y conoce las consecuencias que para una sociedad significa tener un alto índice de desempleo, enfrenta el problema con políticas comprobadamente equivocadas

Un largo interrogante final

¿Será que nuestros dirigentes, públicos y privados, algún día entenderán (o aceptarán) que hay que invertir en lo social, mejorar la distribución de la riqueza y generar empleo productivo a través de políticas dictadas con franqueza y entereza que verdaderamente disminuyan el desempleo a tasas tolerables (5% o menos); bajar la informalidad, acabar con las OPS y garantizarles a todos los trabajadores y trabajadoras salarios dignos y prestaciones sociales?

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