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Presidente ¿no le da vergüenza que sigan muriendo niños por falta de atención médica?

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Por: Alejandro

No preguntamos si le causa dolor, angustia o cosa similar porque, parece, esos son sentimientos que no lo acompañan; más oportuno es preguntar  si no le asusta que  esas situaciones, que son muchas, empañen su vanidosa imagen, la misma que quiere guardar para ganarse el Nobel de la Paz que tanto anhela. Y es que el rosario de noticias sobre el fallecimiento de menores de edad, sin contar a los adultos y tercera edad  igualmente  graves, no se detienen así los grandes medios de comunicación traten de publicarla – u ocultarlas- de tal forma que no se  noten mucho.

 

Opinión.

Por: Eduardo José Narváez.

El último dramático caso al cual se refirieron algunos sistemas  periodísticos, en medio de lo ya advertido, causan indignación, dolor e ira dentro de quienes, como el autor de estas líneas, se resiste a creer que para el  país la única prioridad es la paz, como lo plantea Santos, y todo lo que ello representa: desmedida y toda clase de concesiones  a las Farc.

Más a la cúpula de esa  organización terrorista, concretamente a sus jefes que negocian en la Habana, quieren solo legalizar los billones de pesos que mantienen en cuentas extranjeras. No en vano investigadores bien enterados adviertes que la organización en referencia, es decir las Farc,  es el tercer grupo más poderoso económicamente hablando, solo superado por el Estado Islámico y Al Qaeda.

El último doloroso caso en el cual falleció la niña Jessica Ramírez, llamada la niña con piel de mariposa, deja al descubierto que al flamante mandatario nacional nada lo conmueve distinto a sus vanidosos intereses, repetimos, el de alcanzar el Nobel de la Paz.

Por solo mencionar un medio, el portal Publiómetro –tal vez no hay más-, registró el deceso de la joven a quién el sistema de seguridad le negó atención oportuna para superar su enfermedad, pese a las súplicas y lágrimas de sus los padres y familiares  que enfrentaron toda clase de angustias y humillaciones.

Tampoco valieron las decisiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que decidió, medidas cautelares, la atención que   garantizara sus cuidado, cuidados que muy seguramente la hubiesen salvado.

Contrasta ello con la diligencia mediante la cual fue atendido el vicepresidente Germán Vargas Lleras por su dolencia; gracias a Dios salió bien. Pero ¿y los demás colombianos qué?

Circularon trinos del flamante presidente Juan Manuel Santos, replicados por los medios súbditos, exaltando la prestancia de la medicina colombiana; se había salvado a unos de los próceres de la patria. Muy seguramente el próximo mandatario nacional; el Creador nos libre. ¿Y de los otros pacientes, los del común, qué?

Contrasta ello con el episodio en el cual, para mencionar solo citar otro caso, falleció  la señora Rubiela Chivará, quién por meses suplicó atención médica para superar una grave dolencia al corazón.

Finalmente fue vencida por la enfermedad; dejó de existir en plena Autopista del Norte de Bogotá  con la ilusión, y la de su familia, de que le prestaran asistencia profesional. Solo tenía un problema: no era persona notable en el gobierno como el vicepresidente Germán Vargas Lleras.

Muchos son los casos similares en los cuales han sucumbido buen número de niños, asunto muy doloroso; leí en este portal una nota de José María la Torre, en la cual hace referencia al tema. (Ver: La salud y las mentiras del presidente Santos. )

Tiene razón; lo grave no es que el presidente Santos incumpla y en nada le conmueva el dolor y muerte de sus compatriotas. Lo inadmisible es que los colombianos sigan –mejor, sigamos- aceptando semejante ignominia.

Sabemos que el señor Santos en mentiroso incorregible; solo vasta   consultar sus promesas del pasado: su Ley anunciando el fin de los llamados paseos de la muerte; los compromisos con el sector agropecuario y otros muchos más que resultan engorroso presentarlos.

Insistimos, lo grave no es que sigamos aceptando las falacias del señor Santos, sino que los dolientes, es decir la gran mayoría de los colombianos, guardemos silencio. Propongo qué iniciemos un movimiento a través de las redes sociales exigiendo correcciones  a la Ley sobre seguridad social.

Sabemos que el Congreso y demás ramas del poder público solo siguen las “ordenes” del señor Santos, lo que quiere decir que nos toca alcanzar las metas mediante una acción extraordinaria. Propongan algo mientras pienso en qué hacer, probablemente a través de este medio periodístico si el director nos acepta. Opíne, no le de miedo.

*Encuentre y reciba más información de Cundinamarca uniéndose al grupo de facebook: https://www.facebook.com/groups/323051767900184/

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