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Propongo tutelatón por alza en impuesto a vehículos.

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Por: Alejandro

Mi esposa y yo somos propietarios de un vehículo modelo 2010 que nos costó 54 millones de pesos, pagados con 10 millones en efectivo y un crédito por el resto que nos sacó sangre durante los cinco años de financiación. Mientras el valor del crédito crecía, el valor del vehículo decrecía, porque en esos 5 años, una vez yendo por la “Autopista Norte” no pude esquivar un cráter y la dirección se me averió al punto que tuve que cambiarla. Ese chiste me costó 3 millones 400 mil pesos.

 

Opinión.

Por: Germán Calderón España. (*).

Después, cuando iba por la calle sexta de occidente a oriente, por falta de una señalización que avizorara a los conductores sobre una obra, el vehículo cayó con sus dos ruedas delanteras a un hueco que las explotó y produjo serios problemas de balanceo. Por esa falla del servicio del Estado y el cambio de rines tuve que pagar la suma de 2 millones 900 mil pesos.

Un día cualquiera iba conduciendo por la carrera 50 delante de la calle 53, y por no poder escurrir una “batea”, dañé el protector del cárter. El raspado que aún se ve cuando ustedes pasan por esa vía, ¡es mío!, sí señores, como si estuviera reclamando su autoría. Su arreglo arrojó un valor de 500 mil pesos.

En sus primeros 2 años de existencia, ante una revisión normal de los 10 mil kilómetros, debimos ajustar alineación y balanceo, rodamientos, protector del motor, y otros desacoples que vertieron la billetera en una suma de 650 mil pesos. 

¡Tranquilos!, mi esposa también tiene su historial de daños y reparaciones de nuestro vehículo. Ha cogido, “sin intención clara e inequívoca”, los huecos de la Caracas, de Quinta Paredes, de la 222 cuando maneja hacia el colegio de nuestros hijos, de la Circunvalar, etc.

Ni qué decir de la revisión técnico-mecánica a la que nos tocó someter nuestro vehículo ahora ante el cumplimiento de los 5 años de existencia. Las tijeras, los rodamientos, los ejes, los rines, los protectores, los frenos, la alineación y el balanceo, entre otros arreglos, ascendieron a la módica suma de 1 millón 600 mil pesos.

Con tanta cosita que le salen a los automotores de más de 5 años, pensamos a principios de este 2016 cambiarlo por un modelo más cercano. ¡Oh! Sorpresa, nos ofrecieron en el concesionario 9 millones de pesos. Pensé en voz alta… ¡qué vergüenza!.

Y la tapa de la olla, el impuesto de vehículos tendrá su alza descomunal, irracional y desbordada.

Estoy pensando en una tutela, como siempre, pero la jurisprudencia de la Corte Constitucional ha sido pacífica en cuanto este mecanismo de protección de los derechos fundamentales no es procedente contra actos administrativos o políticas públicas salvo que obre un perjuicio irremediable y como mecanismo transitorio aún cuando exista otro mecanismo de defensa judicial.

Ante el alza decretada por el Gobierno Nacional para el impuesto de vehículos, pregunto: ¿El alza por sí sola es un perjuicio irremediable? ¿La desvalorización de nuestro vehículo por las fallas del servicios del Estado es un perjuicio irremediable? ¿La negligencia del Estado en proporcionar vías adecuadas para que nuestros vehículos no sufran los daños precoces es un perjuicio irremediable? ¿La corrupción de los servidores públicos que malgastan los dineros de los impuestos destinados a la garantía de vías idóneas para el tráfico normal es un perjuicio irremediable?

Creo que estos interrogantes tienen una sola opción de respuesta: A,B,C,D, Todas las anteriores.

Por esa respuesta, que es la de todos los ciudadanos, propongo un tutelatón para que se suspendan los efectos de los actos administrativos y/o la política pública que quiere dejarnos no un día sin carro, sino 365 días sin él.

(*) Abogado Constitucionalista.

*Encuentre y reciba más información de Cundinamarca uniéndose al grupo de facebook: https://www.facebook.com/groups/323051767900184/

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