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¿Será que no hay quién salve a Fusagasugá?

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Por: Alejandro

Lejos, muy lejos está hoy la ciudad de aquella que conocí y me cautivó hace casi dos décadas, primero por la calidez y amabilidad de sus gentes y luego por las condiciones privilegiadas, casi paradisíacas, en cuanto a su clima, ubicación  y generosidad ambiental lo cual me convenció para radicarme acá, ya pensionado,  junto a mi familia y un grupo de amigos igualmente seducidos por estas tierras. La manera como la famosa Ciudad Jardín está siendo consumida por la inseguridad, el desorden, las deficiencias en varios frentes sociales como la salud, requieren prontas, urgentes y decididas acciones que impidan llegar al fondo del abismo.

 

Opinión.

Por: Eduardo José Narváez.

Lo observado en los últimos días, semanas y meses  insinúan un panorama apocalíptico al cual hay que enfrentar con determinación, entereza y valentía; bien ajeno era  para los fusagasugueños  tomar justicia por sus propias manos como se está volviendo recurrente.

Con dolor hemos observado como hoy grupos enardecidos de ciudadanos están castigando a los bandidos como respuesta a una carencia casi total de justicia, una justicia que  no castiga a los infractores como como debe ser en circunstancias ante las cuales el gobierno local presta oídos sordos, permanece ajeno o no es capaz de enfrentar.

En medio de esa expresión de una sociedad desesperada,  huérfana de autoridad,  se registró un caso nuevo, uno de los  más dolorosos de los últimos tiempos, como muchos otros: el asesinato de Aníbal Otálora –arriba en la ilustración- , un comprometido hombre de trabajo, volquetero, padre de familia quien fue asesinado por un grupo criminal que le suministró, parece, una sobredosis de escopolamina que acabó con su vida de acuerdo a las versiones conocidas a través de varios medios periodísticos locales.

De lo anterior también han dado buena cuenta las redes sociales. En los mensajes los dolientes, incluyendo amigos, se preguntan en dónde están las autoridades y de manera directa  reclaman  al Alcalde y la Secretaría de Gobierno: “¿¿¿¿ CUANTOS MUERTOS MAS, CUANTOS ATRACOS MAS; SE NECESITAN PARA QUE USTEDES
ACTUEN ….???????”

En realidad tienen razón; no hay disculpa para que el mandatario local, es decir Luis Cifuentes, a quién elegimos para  gerenciar el municipio –lamentablemente yo voté por él- , no actúe con energía y con determinación  frente al fenómeno de inseguridad que ya se apropió de la ciudad.

Puede decir que la administración de justicia no es de su resorte, que eso le corresponde a la Rama Judicial o a cualquier otra instancia del orden nacional; es cierto. Pero también en cierto que es a él a quién le corresponde ir la reclamar, a exigir  ante esas esferas, es su obligación ir a enterar sobre  las deficiencias que muestra la administración de justicia en la ciudad, demandas que debe formular en nombre de todos los fusagasugueños porque es él el representante de toda la ciudad, para eso se eligió.

Y también deben asumir ese papel los concejales porque igualmente son coadministradores y voceros de la ciudadanía. Tiene que ser así porque ni modos que todos los 120 o 140 mil habitantes vayamos al despacho del Ministro de Justicia, o ante los Magistrados de la Judicatura o el Presidente a reclamarle cambios o atención a las debilidades de algunos jueces y fiscales. Desde luego que no todos porque, aunque pocos, hay algunos muy serios y comprometidos con sus responsabilidades.

Es que la sociedad ve cómo la Policía captura delincuentes pero a las pocas horas se les vuelve a ver libres, sonrientes y campantes por las calles en un aire de burla que desconsuela y desmotiva. Por eso los linchamientos.

Un caso muy diciente de lo anterior es el planteado en los mismos mensajes a través de Facebook los cuales recuerdan lo ocurrido hace poco cuando fue capturado un bandido que secuestró y robó el vehículo a otro trasportador en hechos ocurridos en Tibacuy; el hampón fue dejado en libertad bajo argumentos que no convencen: disque tenía que mantener a su familia y no representaba mayor riesgo para la sociedad. ¿Sería esa banda la misma que acabó con la vida de Aníbal Otálora?

Desde luego que este problemas de inseguridad no es exclusivo de Fusagasugá; hay otras ciudades en Cundinamarca y el país que enfrentan, en mayor o menor grado, el mismo inconvenientes y que la solución requiere un profundo cambio estructural, cultural y de valores  principalmente en educación, asunto que, con el actual gobierno nacional, no hay que esperar mucho: ese es otro debate.

Lo que hay que decir es que por ello no se tiene disculpas; hay que actuar de manera efectiva asumiendo un liderazgo que convoque a las comunidades, que se les direccione y eso no se alcanza escondiéndose en los despachos. Se debe actuar con determinación, con valentía se debe ser ejecutivo.

Nos preguntamos: ¿En qué van las gestiones para conseguir cámaras de seguridad las mismas que nos prometieron? ¿Cómo avanza la implementación de la famosa Estación o Comando de la Policía en la cual se invirtieron miles de millones de pesos? ¿Por qué no se ha dotado al cuerpo uniformado de una central telefónica y call center y de los equipos que requieren para actuar efectivamente contra la delincuencia?

Recuerde señor Alcalde sus promesas de campaña a las cuales le creímos y apoyamos. ¿O era pura carreta?

Algo similar ocurre con la salud. Igualmente por estos días hemos visto cómo los medios de comunicación vienen dando cuenta de los serios problemas en el Hospital San Rafael en donde, parece, está reinando la corrupción. Eso solo pueden decidirlo las autoridades correspondientes y organismos de control; claro, si actúan.

No valen las disculpas como trató de hacerlo una persona que reaccionó ante una publicación en este portal de noticias hace varios meses. Dijo el personaje en cuestión –averiguamos que es uno de los principales asesores del alcalde-, refiriéndose a los problemas en el San Rafael, que ese era problemas del Gobernador, “háganle el reclamo al Gobernador” indicó en comentarios al final de la nota.

Disculpen pero me parece hasta irresponsable decir lo que dijo; que no conoce los procedimientos administrativos o de gobierno y si lo dice uno de los hombres que le habla al oído al mandatario, ¿Qué nos espera?. Le sucedió lo de aquella persona que asumió papel de crítico estadista: “Yo no sé para que se ponen a hablar de Beethoven sin ver alguna de sus pinturas”. Que tal eso.

 El jefe de la salud, como lo es de la seguridad y de todo cuanto ocurra y afecta a los fusagasugueños, a la sociedad, al municipio, es el alcalde y si no tiene la plena autonomía para resolverlos sí tiene facultades para exigir soluciones ante las instancias correspondientes.

Así y por todo lo anterior es que nos preguntamos: ¿Hay alguien que salve a Fusagasugá? A propósito; ¿En dónde están los congresistas y los diputados de aquí y allá que vienen a “encarretarnos” en elecciones para llevarse los votos y no vuelven?

Entonces, y para no extendernos más, el mensaje es que el Alcalde debe actuar ya; también los concejales. Si no lo hace estén seguros que les moverán campañas para revocarles el mandato. ¿O será que nos toca a las comunidades integrar comisiones que se encarguen de buscarle soluciones a los problemas de Fusagasugá? De ser así están sobrando el Alcalde, los concejales, los congresistas y diputados que elegimos.

¡Dios nos ampare!

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