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¡Tapen – tapen!

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Por: Editor

Una “pela” chimba.  Semana es CÓMPLICE DE UNA POLÍTICA DE ESTADO ASESINA, algo que va más allá de la integridad periodística y entra en el campo del derecho penal. Semana sabía de esta política asesina y ENCUBRIÓ A LOS ASESINOS, esa es la verdad.

 

Opinión

Por: Felipe A. Priast

Mayo del 2019

Fuente: Facebook

Hace 2 años el comediante norteamericano Bill Maher, se mandó una cagada grande en su programa estelar de HBO de los viernes por la noche “Real Time”. Conversando con un invitado hizo un chiste de connotaciones raciales que se convirtió en una bola de nieve que casi le acaba el programa.

Mientras conversaba con un senador que supervisaba un programa de trabajo agrícola, éste lo invitó a una de las granjas de trabajo, a lo que Maher contestó: “No, yo no trabajo en los campos, yo soy esclavo casero”(I’m sorry, I’m a house nigger”).

La utilización de la palabra “nigger”, que es una deformación de la palabra castellana “negro”, hizo que se armara un escándalo en Estados Unidos de padre y señor mío.

Como Maher es blanco, y la palabra en cuestión y el contexto del chiste hablaban de racismo y esclavitud, a Maher casi lo obligan a renunciar a su exitoso programa, aun cuando él es un líder de la causa liberal, ha salido con chicas de raza negra y tiene numerosos amigos negros.

En medio de la tormenta y tratando de superar el impasse, Maher decidió tomar una medida drástica: darse lo que en Colombia se conoce como una “pela”.

Para empezar, decidió dedicarle el siguiente programa, en su totalidad, a recibir AL AIRE críticas y un análisis completo de su comentario racista. Para ello invitó a importantes miembros de la comunidad afro-Americana, entre ellos Michael Eric Dyson, un académico de línea dura, profesor de Georgetown University (en donde estudió Porky); y Ice Cube, el intimidante rapero y actor americano, protagonista de algunas de las películas más relevantes del cine afro, tal como “Boys ‘n the Hood”, una de las películas más representativas del género “gangster” sobre las pandillas afro de Los Ángeles, tal como los “bloods” y los “creeps”.

Si bien Dyson ha sido panelista en varias ocasiones de su programa, su fama de hombre duro dentro de la comunidad afro le daba validez a la “pela” que Maher se quería meter.

Y la presencia de Ice Cube, un rapero sin pelos en la lengua y un tipo completamente alejado a Maher, no dejaba duda de la sinceridad del “mea culpa” de Maher.

Tal como se esperaba, Dyson le cantó la tabla a Maher y le explicó, en vivo y ante 40 millones de personas, por qué su comentario había lastimado tanto a la comunidad afro.

Y luego fue el turno de Ice Cube, quien le dio una tunda sin misericordia que casi hace llorar a Maher. Yo nunca en mi vida he visto a este comediante más “chiquito” y más “apenado” que en esos 15 minutos en que Ice Cube lo puso en su lugar en su tono típico de rapero “gangsta”. Le dijo hasta “rabo ‘e mico”, como dice mi vieja.

La “pela” funcionó. Maher salvó su programa y el acto de contrición, gracias a su DUREZA, apaciguó la sed de venganza de la comunidad afro americana, una comunidad que, por lo general, no perdona este tipo de cagadas.

De haber sido otra persona con menos credenciales liberales, lo más probable es que el personaje hubiera perdido el programa, pues el tema de la raza, acá, en los Estados Unidos, es un tema delicado que corta cabezas a cada rato.

Con este antecedente honesto y duro de cómo debe ser una “pela” de un medio que la ha cagado, analicemos ahora la FARSA de “pela” que Semana ha orquestado entre Daniel Coronell y Alejandro Santos Rubino para hacer acto de contrición por haber escondido la investigación de los llamados “Falsos Positivos 2.0” de esta era Duque.

Aquí la embarrada es muchísimo más grave, al punto de cobrar vidas humanas. Semana se amangualó con este gobierno, quizá el peor gobierno de la historia de Colombia, para esconder una noticia que revelaba asesinatos extra-judiciales de gente inocente para hacerla pasar por “enemigos del estado”.

Cabe preguntarse, entre otras cosas, si la muerte de docenas de activistas sociales, y del mismo Dimar Torres, el ex-guerrillero asesinado en el Catatumbo, se hubieran podido evitar si esta noticia hubiera salido al aire en febrero.

De hecho, Semana no solo escondió la investigación para ayudar al gobierno, sino que se puede argumentar que es CÓMPLICE DE UNA POLÍTICA DE ESTADO ASESINA, algo que va más allá de la integridad periodística y entra en el campo del derecho penal. Semana sabía de esta política asesina y ENCUBRIÓ A LOS ASESINOS, esa es la verdad.

Y como acto de contrición, como “mea culpa” por un acto que les ensucia las manos de sangre, pues Semana TIENE SANGRE EN SUS MANOS, salen ayer con esa columna chimba de Daniel Coronell, un hombre de la casa, leal a Santos Rubino, como parte de una FARSA CALCULADA dizque para parecer como medio capaz de auto-cuestionarse.

Voy a dejar esto claro: esta farsa chambona y sin verdadero arrepentimiento ES PEOR QUE SI NO HUBIESEN HECHO NADA, pues buscan ENGAÑAR A LOS LECTORES DE LA REVISTA con una payasada fabricada que no es sincera.

Es una BURLA al pueblo colombiano, un INSULTO a la inteligencia de los colombianos. Solo un estúpido puede creer que esta “mea culpa” chambona de Coronell es sincera y de corazón.

No lo es, sencillamente, es una estrategia de control de desastres (“damage control”) armada a la carrera para parecer que Coronell le da palo a Semana, y que Semana acepta -parcialmente- su responsabilidad en la engavetada de la investigación sobre los falsos positivos de la era Duque.

Para empezar, si está farsa fuera cierta, lo primero que deberían hacer todos los columnistas de Semana es renunciar, y ninguno lo ha hecho.

Los columnistas de una revista que ha hecho sus tablas en el periodismo investigativo no pueden aceptar que la INVESTIGACIÓN MÁS IMPORTANTE DE LOS ÚLTIMOS AÑOS sea escondida para favorecer a un gobierno malo, déspota, racista y clasista como este. Si en verdad tienen integridad, Caballero, Duzan y Coronell deben renunciar.

Segundo: si se iban a dar una pela, la pela tenía que ser de una edición completa de la revista, INVITANDO A LOS MAYORES CRÍTICOS DEL GOBIERNO Y DE LA REVISTA PARA QUE LES DIERAN PALO TIESO Y PAREJO.

Una dizque “pela”, a manos de un columnista de la casa, como Coronell, es un insulto a los lectores de la revista. Eso no es “pela”, es farsa, y ahora, Semana no solo tiene sangre en sus manos, sino también mierda. Como dice el dicho “ADEMÁS DE LADRONES, BUFONES”.

Fuera de que nos engañaron y el engaño cobró vidas, ahora nos tratan de engañar UNA SEGUNDA VEZ con un remedo de “mea culpa” con efectos escénicos para darle un toque teatral de “ataque y respuesta” y así desviar el fuego de lo fundamental, que es que Semana se ALIÓ con este gobierno para continuar con una política de ASESINATOS EXTRA-JUDICIALES.

Yo diría que con ese “mea culpa” chimbo no alcanza ni para pagar los intereses de la deuda que Semana tiene con los colombianos. Y la intención de engaño a los lectores de esta revista empeora aún más la situación.

Si Semana quiere satisfacer a plenitud a un tipo como yo, un crítico bien cabrón de los medios colombianos, tiene que hacer lo siguiente:

  1. Santos Rubino tiene que renunciar. Es imposible sostenerse tapando semejante escándalo tan grande. De un solo brochazo la revista se gastó su crédito como líder del periodismo investigativo. Este acto ladino e hipócrita reveló los verdaderos colores de Semana, una revista “biengentista” y torcida que tiene una agenda propia y se cree con derecho a publicar y esconder noticias de acuerdo a su conveniencia. Un director así no puede seguir, se tiene que ir.
  2. Un mea culpa de verdad-verdad es TODA UNA EDICIÓN DE LA REVISTA, con críticos de la revista y el gobierno, no una columna chimba con un columnista de la casa.
  3. Para que sea “pela” tienen que invitar a los siguientes columnistas/personajes de la vida nacional: Gustavo Petro, quien tiene el discurso más anti-Semana en Colombia; Gustavo Bolívar, feroz escritor social de izquierda; Ramiro Bejarano, que fue el primero que destapó la engavetada de la investigación; Jorge Gómez Pinilla, quien fue el que reveló el nombre del medio que había escondido el material que el New York Times publicó; Francia Márquez, la representante de los que esta política escondida está matando; Aida Abella, líder de la extinta UP; e Iván Márquez, quien sería el “Ice Cube” de este mea culpa.

En cualquier caso, hagan lo que hagan, nunca me van a convencer a mi, quien desde hace rato le he arrancado la careta a Semana, un medio taimado que protege al sistema de la “gente bien” sobre todas las cosas.

Un medio que esconde más de lo que publica, y lo que publica, lo publica de manera sibilina, ladina, con preguntas en lugar de afirmaciones para crear dudas en verdades aceptadas.

Es un medio hipócrita, taimado, como el carácter de su dueño original, Felipe López, digno hijo de otro taimado e hipócrita de marca mayor como Alfonso Lopez Michelsen, un político sibilino que convenció a todo un país de que él adoraba el vallenato. Semana es el epítome de la FARSA CACHACA, de la hipocresía bogotana, de su doble cara.

Y ni se les ocurra contactarme si algún día piensan darse una pela de verdad-verdad. Las “pelas” que yo doy no terminan hasta que el rival yace moribundo en el suelo. Es decir, a un tipo como yo, Semana solo le paga cerrando, pues yo no perdono…

Docenas de personas perdieron la vida por haber escondido esta noticia, ¿cómo cojones se perdona eso?

Tomada de

EL SATÉLITE

*Imagen tomada del twitter @RevistaSemana

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